FGR inconforme solicitará pena máxima para agresor sexual que contagió a niña con virus del SIDA

Fiscales de la Unidad de delitos relativos a la Niñez, Adolescencia y la Mujer de la oficina de San Francisco Gotera, Morazán, inconformes con la condena de 10 años, impuesta a José Renato Márquez Contreras, de 35 años, solicitarán a un Tribunal Superior lo sancione con la pena máxima de 12 años, con que se castiga el delito de Agresión Sexual en Menor o Incapaz.

En el juicio realizado ayer, la Fiscal del caso demostró al Juzgado de Sentencia de San Francisco Gotera, que el incriminado agredió sexualmente a una niña de seis años a quien transmitió una enfermedad venérea y además la contagió con el virus de inmunodeficiencia adquirida, SIDA.

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Para la FGR la transmisión de enfermedades y la edad de la víctima, se constituyen en agravantes para que el imputado sea sancionado con 12 años de cárcel, porque el Artículo 161 que regula la Agresión Sexual en Menor o Incapaz, en el Código Penal, establece una pena de ocho a 12 años.

La revocatoria de la condena y la petición de elevar la pena en años, será solicitado por la Fiscal del caso, a la Cámara de Segunda Instancia de la Tercera Sección de Oriente.

De acuerdo a la denuncia, la menor fue agredida sexualmente en varias ocasiones desde el mes de junio del año pasado, al interior de un mesón donde el agresor era vecino de la niña, lo que aprovechaba en las tardes para introducirla a un cuarto.

Entre las pruebas presentadas por la representación fiscal, está el dictamen forense, donde se establece que Márquez Contreras, presenta secuelas de que estuvo en tratamiento de Condilomas y de que es portador del VIH.

También la menor, tras ser examinada en sus genitales, presente la misma enfermedad venérea y los exámenes de laboratorio confirman que fue contagiada con el virus VIH.

El perito forense, según la representante fiscal, asegura que aunque la menor no fue víctima de penetración vaginal o anal, pudo haber recibido fluido seminal de parte del imputado, al eyacular en su vagina, lo que permitió el contagio de la enfermedad venérea y del VIH.

Para lograr que la menor guardara silencio, el incriminado le hacía regalos, aprovechándose de su inocencia.

Fuente: FGR