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Obesidad infantil, negarlo sólo empeora el problema

Culturalmente se utilizan eufemismos para referirse a las personas con extra peso, por ejemplo ‘de hueso ancho’, en un esfuerzo para evitar la palabra gordo. La hipocresía social siempre ha sido una buena fuente de comedia, pero en el mundo real el sobrepeso no es un asunto de risa.

Como adultos, podemos tomar decisiones propias respecto a la salud, pero cuando hay niños involucrados, es una cuestión más complicada. Los padres son responsables por la salud de sus hijos y tienen una gran influencia sobre la dieta y rutina de ejercicio de los niños.

Los padres no suelen darse cuenta de que sus hijos están subiendo de peso, estudios han mostrado, que suelen sobreestimar la actividad física de sus hijos. Y cuando los padres creen que sus hijos son activos es más fácil que consideren que el peso de sus hijos es normal. Algunos padres podrían evitar reconocer el sobrepeso de sus hijos por miedo a desencadenar un trastorno alimenticio.

En un estudio publicado en el diario Child Obesity, padres estadounidenses fueron cuestionados respecto al peso que consideraban que sus hijos de entre 2 y 5 años tenían (sobrepeso, peso bajo o peso correcto). Los investigadores descubrieron que cerca del 95% de los padres percibían a sus hijos con sobre peso como dentro del parámetro correcto y en el caso de los niños con obesidad, cuya condición resultaría más obvia.

Varias investigaciones han mostrados que padres y doctores no deberían de evitar que un niño o joven con sobrepeso siga un plan nutricional más estricto por miedo a que desarrolle un trastorno alimenticio. La realidad es que es imposible tratar un problema si no se reconoce su existencia, y pretender que los menores son más delgados de lo que son en realidad puede tener consecuencias en la salud.

Fuente: muyinteresante.com.mx

Estudio revela que obesos tienen menos riesgo de padecer demencia

Según un estudio publicado en la revista británica The Lancet, las personas que presentan un peso inferior al recomendado tienen un 34 % más de posibilidades de padecer demencia si se compara con quienes tienen un índice de masa corporal saludable (BMI)

El estudio también revela que las personas de mediana edad que padecen obesidad tienen menos posibilidades -un 29 %- de desarrollar demencia en comparación con aquellas que presentan un peso normal.

Este análisis contrasta con otros publicados con anterioridad, que defendían lo contrario y giraban en torno a la idea de que la obesidad podría ser un factor para el desarrollo del mal.

Los investigadores de la London School of Hygiene and Tropical Medicine y la compañía Oxon Epidemiology analizaron una serie de bases de datos de atenciones sanitarias que comprenden a un 9 % de la población del Reino Unido durante los últimos 20 años.

Uno de los autores del estudio, el profesor Stuart Pocock, de la London School of Hygiene and Tropical Medicine, señaló que los médicos y las autoridades sanitarias deben replantearse los factores para identificar a las personas con alto riesgo de padecer demencia.

“Los resultados del estudio abren un nuevo camino para determinar los factores que provocan la demencia ya que los investigadores, a partir de las conclusiones, podrán desarrollar nuevos tratamientos de prevención de esta enfermedad”, destacó Pocock.

El médico Nawab Qizilbash, que trabaja para Oxon Epidemiology, puntualizó que todavía se desconocen las razones por las que un índice de masa corporal saludable elevado reduce el riesgo de padecer demencia.

Fuente: postlatino.com

Confirmado: el amor engorda

Las conclusiones de la encuesta XLS Medical llevada a cabo por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) y realizada a 2.314 personas (99% mujeres y 1% hombres), han revelado que cuando se forma una pareja se pueden ganar hasta 4,5 kilogramos. Avalado por los resultados del 81% de los participantes.

¿Por qué se coge peso? Fundamentalmente por tres motivos: el período de relajación que sigue al enamoramiento intenso, las discusiones y, posteriormente, el período de embarazo. Respecto al primero, el 73% de las encuestadas considera que controlar el peso es muy importante cuando se está buscando pareja; sin embargo, este porcentaje baja al 68% cuando ya está consolidada la relación, lo que indica que “cuando se está en mitad de una relación se tiene mucha menos conciencia de lo importante que es mantener el peso idóneo” explica Víctor Godoy, coautor del estudio.

Las discusiones o las rupturas también son motivo de comer sin necesidad (de hecho el 51% acude a los dulces o similares), y por tanto, para engordar o ganar peso. “La mayoría de las veces no comemos porque necesitamos alimentarnos, sino por otros muchos impulsos que nos llegan en cada momento”, aclara Godoy.

Cuando una relación está consolidada, el picoteo por la tarde o después de la cena es mucho más frecuente que cuando se está buscando pareja. De la misma forma, otra de las conclusiones del estudio es que cuando se está soltero o en búsqueda de pareja, la vida social es mucho más fluida y continua que cuando la relación está asentada o cuando se produce una ruptura.

Respecto al peso, al 92% de las encuestadas le gustaría perder peso sin importar la etapa sentimental en la que se encuentren. “Es fundamental llevar un control del peso corporal pero no es necesario hacerlo semanalmente, se recomienda una vez al mes”, explica Carmen Pardos, coautora del estudio.