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Este producto de consumo cotidiano está matando a gente

La cafeína pura en polvo, un producto que está disponible a la venta a través de Internet, puede provocar taquicardia, convulsiones y la muerte con tan solo una pequeña cantidad que se consuma, advierte la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) de Estados Unidos.

Una sola cucharada de polvo de cafeína es suficiente para provocar sobredosis, por lo que la FDA recuerda que la cucharas y otros métodos de medida domésticos no son adecuados ni precisos para calcular cuántos miligramos de cafeína se añaden al alimento o bebida a consumir.

Tras la muerte  de dos personas en 2014 por sobredosis de cafeína pura en polvo, abogados y senadores demócratas de EE.UU. quieren prohibir su venta, recoge The Hill. En concreto, acusan a la FDA de negligencia a la hora de regular este producto, ya que carece de instrucciones o indicaciones para medir la dosis seguras, mientras se vende en envases y cantidades que podrían acabar fácilmente con la vida de cientos de personas que lo consumen de forma incorrecta.

Asimismo, la FDA investiga casos de muerte de personas en los últimos años por consumo de bebidas energéticas como Monster o Red Bull, informa el portal AOL. Según un estudiopublicado el pasado mes de noviembre, el consumo de una bebida energética provoca un significativo aumento de la presión sanguínea, lo que supone un factor de riesgo de sufrir infartos y ataques al corazón.

Fuente: RT News

Por qué comer en distintos horarios atenta contra la salud

El menú suele representar la mayor preocupación de aquellos que emprenden una dieta de buena alimentación. Sin embargo, un nuevo estudio científico permitió trazar un nuevo paradigma y presentar un nuevo escenario:lo importante no es el qué, sino el cuándo.

Una investigación conjunta de la Universidad de Sao Paulo y el Kings College de Londres reveló que aquellas personas que se saltean una de las cuatro comidas o que se alimentan fuera de los horarios habituales tienden a padecer mayores problemas de salud.

El estudio, publicado en el British Journal of Nutrition, indicó que las personas que comen en horarios irregulares son más propensas a padecer enfermedades como diabetes 2, presión alta u obesidad.

«A pesar de que las evidencias sugieren que el comer calorías en la noche está asociado a la obesidad, todavía no se terminó de analizar si nuestra energía debe ser distribuida equitativamente», afirmó la nutricionista y una de las líderes del estudio, Gerda Pot.

El estudio estuvo enfocado principalmente en niños y jóvenes, quienes son los más propensos a alimentarse en cualquier momento del día. Se examinaron los hábitos de 768 chicos de entre 4 y 10 años y 852 adolescentes de entre 11 y 18. Para la recolección de datos, se apeló a un programa de chequeo de dieta y nutrición realizado en todo el Reino Unido durante 2008 y 2012.

En el análisis se indagó en la información anual proveída por los propios niños y sus padres acerca de los contenidos de las comidas y los tiempos en los que se las consumió durante un período de cuatro días. También se realizó un minucioso registro sobre las variaciones del peso y de la altura para determinar el índice de masa corporal de los jóvenes durante cada año.

La revelación principal estuvo enfocada en el tiempo de alimentación y el sobrepeso. Así, los especialistas descartaron que una persona pudiera engordar más cuando come después de las 22 horas.

Así y todo, también se detectó que el famoso hábito de la «comida en cuotas», en el que se apela a picar pequeños bocados durante todo el día, puede ser muy perjudicial para la salud: altera el ritmo cardíaco y, como si fuera poco, atenta contra una digestión sana y eficiente.

Además, la ingesta de la mañana resultó determinante. La investigación identíficó también que aquellas personas que apelan a un desayuno «poderoso» tienden a poseer una facilidad para la pérdida de peso y registran mejores niveles de azúcar en sangre que aquellos con un desayuno estándar.

«Si bien hay evidencias de que existe una mayor atención sobre las comidas saludables y las dañinas, todavía nadie puso el foco de atención en cuál de todas las comidas del día es la que provee mayor energía para el organismo», agregó Pot.

Fuente: Infobae

Quinoa, el «superalimento» del futuro

El cereal contiene el doble de proteínas que el arroz y la cebada. Es de fácil digestión, rico en fibra y libre de gluten. Cinco beneficios para incluirlo en la dieta.

La quinoa es considerado un superalimento por la cantidad de beneficios que otorga. En los últimos años su consumo se popularizó y hoy se puede encontrar en todos los supermercados. Es una semilla que proviene de los Andes.

Puede consumirse como un cereal y contiene cerca de 16 gramos de proteínas por cada 100 gramos.

Se destaca por su alto contenido de fibra y minerales como magnesio, calcio, fósforo, hierro y zinc. También ofrece vitaminas B y E.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) había declarado en 2013 «el año internacional de la quinoa», precisamente por las sobradas cualidades que tiene este alimento, que con el doble de proteínas que el arroz y la cebada, es de fácil digestión, rico en fibra y libre de gluten.

Su sabor es similar al arroz integral, pero su textura se asemeja a la del cuscús. Sus formas de preparación son muy versátiles y se adapta tanto a platos dulces como salados.

Gracias a su elevado contenido en proteínas y vitaminas, la quinoa mejora la musculación y previene imperfecciones como la celulitis y estrías. Además, es ideal para las personas que tienen la piel seca porque es una gran fuente de hidratación.

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La nutricionista Laura Romano agregó a las sobradas bondades de este cereal que «ayuda a regular y controlar el azúcar en la sangre, reducir los niveles de colesterol y triglicéridos». «También aumenta la velocidad para la recuperación muscular y tiene un índice glucémico bajo, que la hace ideal para los diabéticos, además de poseer un alto contenido en fibra insoluble así como ácidos grasos Omega 6 y 3», resaltó.

Cinco beneficios para incluirla en la dieta
1. No contiene gluten
2. Alto contenido de fibra
3. Bajo índice glucémico
4. Fuente de proteínas y de hierro de origen vegetal
5. Contiene minerales, hidratos complejos y proteínas

Fuente: Infobae

Cuánto hay que correr para quemar las calorías de una hamburguesa

El hábito de consumir comida rápida está instalado en la mayoría de los países del mundo, más que nada en los occidentales. Sin embargo, son cada vez más las personas que apuestan a una vida más sana.
En esta parte del planeta, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la venta de alimentos procesados de manera industrial aumentaron durante los últimos 13 años en todo América Latina, menos en Argentina. El informe reveló que las tasas de crecimiento superior se observaron en Perú (107%), Bolivia (129,8%) y Uruguay (146,4%), mientras que en el país cayó un 4,4%.
Sin embargo, miles de personas acuden a este tipo de alimentos de manera diaria por falta de tiempo en su agenda cotidiana.

¿Cuántas calorías tiene un combo promedio?

Una hamburguesa, con papas medianas y un refresco mediano de una casa de comida rápida suman 989 calorías entre los tres. Un combo pequeño llega a 699, si se opta por una gaseosa libre de calorías.

¿Cuánto ejercicio se debe hacer para quemar un combo?

Los especialistas en nutrición de la Universidad de Harvard aseguran que correr durante media hora a un ritmo moderado (1 kilómetro cada 7,5 minutos) quema alrededor de 300 calorías.
O sea, que para eliminar del sistema un combo grande (mil calorías) se debe correr durante una hora y 40 minutos (13,3 kilómetros), andar en bicicleta fija a un ritmo moderado por más de cinco horas o por tres si es a una intensidad alta.
Para erradicar uno pequeño (700 calorías) se debería correr aproximadamente una hora y 10 minutos (9,3 kilómetros), un poco más de dos horas de bici a toda potencia o, por qué no, bailar por casi siete horas.
Fuente: Infobae

¿Que sucede si no ingieres azúcar durante un mes?

Cansancio, mal humor, incluso una especie de síndrome de abstinencia.

Es lo que siente Sacha Harland, un holandés de 22 años, cuando comienza su experimento.

Debe pasar un mes sin consumir productos que tengan azúcar añadido, alcohol y comida chatarra, y en los primeros días el reto le parece enorme.

Así lo cuenta en la primera parte de Guy gives up added sugar and alcohol for 1 month (Un tipo deja el azúcar añadido por un mes), el último documental de la productora holandesa LifeHunters.

En su primera semana a base de jugos naturales, fruta, verdura y otros alimentos no procesados, Harland pasa hambre constantemente y se siente falto de energía.

Además, se muere de envidia cuando un compañero disfruta de una pizza mientras él se conforma con una ensalada.

En el cine tiene que renunciar a las palomitas dulces y al refresco, y la única opción sin azúcar que encuentra es un botellín de agua.

Eso, la escasez de opciones, es algo con lo que se encuentra constantemente.

Y es que hasta los productos que no son considerados dulces, como las papas fritas, la salsa de tomate industrial o las sopas de supermercado, tienen sacarosa.

«Una sorpresa agradable»

«Lo más difícil fue pasar la primera semana y media. Tenía que buscar qué podía comer y qué no, y fue complicado», le confirma a BBC Mundo.

«Aunque después me fui acostumbrando» a leer etiquetas, añade.

Pero además de habituarse a su nueva rutina alimenticia, el documental cuenta que a los 25 días de dieta comienza a sentir los beneficios.

Él mismo lo relata a cámara: «La última semana (del experimento) está a punto de terminar y me levanto con más facilidad y tengo más energía».

«Ha sido una sorpresa agradable, ya que no pensaba que físicamente me sentiría tan diferente», añade.

Además, una médico deportiva le confirma que su sensación se corresponde a un cambio real en su cuerpo.

Tras someterlo a varias pruebas, le informa que perdió cuatro kilos, que su colesterol se redujo en un 8% y que su presión sanguínea es 10 puntos menor que cuando inició el proceso.

«Ya que cada vez es más difícil comer alimentos saludables, queríamos saber cómo se siente una persona que renuncia al azúcar, el alcohol y los aditivos durante un mes, y también cómo influye esa decisión en su cuerpo y sus condiciones físicas», dice a Erik Hensel, uno de los responsables de LifeHunters, a BBC Mundo.

El video que recoge el proceso cuenta ya con más de cuatro millones de visitas en YouTube, tantos como logró el anterior proyecto de la productora, un video en el que hacían pasar los productos de la cadena de comida McDonald’s por comida ecológica en una feria gastronómica.

¿Pero qué respaldo científico tiene lo que cuenta el último documental de LifeHunters?

¿Cualquiera que dejara de tomar azúcar, alcohol y comida chatarra experimentaría los mismos cambios que su protagonista, Sacha Harland?

BBC Mundo se lo preguntó a dos especialistas.

Menos del 5% de calorías diarias

«Depende de la cantidad de azúcar y alcohol que consuma antes de someterse a la dieta», dice Samuel Durán, el presidente del Colegio de Nutricionistas de Chile a BBC Mundo.

«Sería raro que alguien que consuma una cantidad normal sintiera esos cambios», explica.

Según la Organización Mundial de la Salud, esa cantidad normal diaria de azúcar, la que permitiría cumplir con «una dieta sana óptima», debería ser el equivalente a un 5% del total de calorías ingeridas.

Y en su defecto, no más del 10%.

Esta es la recomendación de la OMS para una persona adulta que consuma aproximadamente 2.000 calorías al día.

Siguiendo la recomendación del 10%, sería un máximo de 50 gramos de azúcar al día, equivalente a unas 12 cucharaditas.

Siguiendo la recomendación del 5% para una dieta óptima y un bienestar adicional, serían 25 gramos al día o 6 cucharaditas de azúcar.

Un consumo superior podría llevar a desajustar los mecanismos de regulación que permiten al cuerpo almacenar y «quemar» los azúcares simples.

«Así que alquien cuyo consumo de calorías por azúcar sea superior al 20% de calorías diarias podría sentir mareos, temblores, transpiración o una ligera cefalea», explica Durán.

«Pero sería alguien que lleva todo el día tomando café con muchas cucharadas de azúcar y jugos embotellados», aclara.

«Lo más probable es no tener las sensaciones» del joven del documental, cree el experto.

Por su parte, Eduard Baladía, coordinador de la revista de Evidencia Científica y miembro de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas, es más tajante.

«Además, no es un estudio controlado, porque no toma en cuenta otros factores (que no sean el cambio en el consumo de azúcares añadidos, alcohol y productos con aditivos) o modificaciones que pudo haber hecho el sujeto consciente o inconscientemente, como por ejemplo aumentar el nivel de ejercicio», aclara el experto.

«Por eso, como investigación no tiene ningún rigor y por tanto ninguna credibilidad», sentencia.

«Eso sí, desde la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas estamos totalmente de acuerdo en que hay que limitar el consumo de azúcar añadido a menos del equivalente del 10% de la ingesta calórica diaria», aclara.

E insiste en que esa recomendación se basa en investigaciones científicas rigurosas en las que se ha observado a miles de personas.

Por su parte, el protagonista del documental, el holandés Sacha Harland asegura que seguirá la recomendación, pero «sin obsesionarse».

«He decidido buscar un equilibrio entre los azúcares y los alimentos sanos, ya que optar por un lado u otro te puede hacer realmente infeliz», reconoce.

«Esa fue mi conclusión del experimento».

 

Fuente: BBC