Opinión: WhatsApp como herramienta organizativa

Son contados los propietarios de smartphones que no utilizan una aplicación de mensajería instantánea como WhatsApp,  para comunicarse con sus contactos. La mayor accesibilidad a la conexión por internet, ya sea por planes móviles, residenciales o redes abiertas, y la gratuidad de estas aplicaciones, han favorecido su popularidad.

Es común entre los usuarios de estas aplicaciones ser parte de grupos de chats, conformados por diferentes círculos de conocidos, donde pueden interactuar por medio de mensajes de texto y contenido multimedia de forma instantánea. Un mensaje le llega a todos y todos pueden enviar mensajes.

La ventaja de este tipo de espacios es que permite comunicarse con otro sin tener que encontrarse físicamente; comunicarse entre varias personas al mismo tiempo; y comunicarse de forma espontánea e interrumpida sobre uno, diversos o ningún tema.

Pues bien, esta misma aplicación para smartphones puede servir como plataforma para la organización ciudadana y la movilización social. ¿Cómo? A continuación ofrecemos las siguientes consideraciones:

 

De lo interpersonal a lo social

Cuando nuestra comunicación virtual deja de estar al servicio de nuestras relaciones inter-personales y es ocupada en función de un fin social o político, este espacio se convierte en una plataforma para la organización ciudadana.

Para ser efectivo, dicho espacio debe orientarse hacia un fin social específico, de cara al cual las personas se ven llamadas a integrarlo, para contribuir al logro de ese objetivo común que solo pueden alcanzar agrupándose.

 

De lo físico a lo virtual

Si antes el contacto físico era el requisito fundamental para iniciar una organización, ahora el acceso a la mensajería instantánea bien podría ser el único requisito para organizarse. Del “quien no llegue a la reunión, no se organiza”, pasamos al “quien no se conecte, no se organiza”.

En este sentido, se ha evolucionado de lo físico a lo virtual como espacio para la organización ciudadana. La zona virtual se ha convertido en el ámbito para la congregación, comunicación y organización social.

 

De lo virtual a lo físico

De la organización virtual, se pasa a la acción. Los integrantes del espacio virtual pasan a realizar acciones en el plano físico de la sociedad,  con diferentes acciones públicas, gestiones, incidencia y  movilizaciones sociales para defender sus derechos.

De lo virtual se pasa a lo físico; de contactos de whatsapp a actores sociales; de chats a declaraciones públicas; de consignas comunes a la defensa de sus derechos y movilización social en las calles.

Cuando no pasa a lo físico, la organización ciudadana en el plano virtual no deja de ser más que un coloquio de café, con acento transformador pero sin fuerza ni efecto social. Revolucionarios de chat, pero tímidos actores sociales, no generan cambios en la sociedad.

Sin embargo, cuando la organización ciudadana comparte un espacio virtual de cara a un objetivo común y urgente, que los insta a la movilización al plano físico, la mensajería instantánea puede ser una herramienta organizativa muy efectiva.

En el 2011, la juventud de Egipto demostró que estar conectado al círculo virtual de redes sociales, compartir una demanda e indignación social  y pasar del plano virtual al físico, puede resultar en cambios históricos en una nación.

Fuente: Transparencia Activa