Museo Internacional de Espionaje

Digno de James Bond, es el museo que se encuentra en Washington, DC, Estados Unidos, ya que hablamos del Museo Internacional de Espionaje.

La colección y actividades que ofrece este museo atraerían, incluso, a quien jamás ha visto una película de Bond. Presenta los más curiosos y objetos («jamás puestos a disposición del público», aclaran en el museo) utilizados por los espías  reales y servicios secretos a lo largo de la historia: desde bolígrafos, relojes o pitilleras con cámaras camufladas; o pintalabios y linternas que en realidad son pistolas, pasando por zapatos en cuyo tacón se esconde un micrófono o incluso, gafas y paraguas que esconden proyectiles venenosos en su interior.

Pero la estrella del museo es el coche que usó Bond (por ese entonces Sean Connery) en Goldfinger: se trata del incomparable (ni siquiera con los actuales) Aston Martin DB5. Y precisamente con motivo del 50º aniversario de las películas de James Bond, el museo organiza una exposición: «Exquisitely evil: 50 years of Bond Villains», en honor a los chicos malos de las películas de Bond.

Y por si todo esto fuera poco, el museo ofrece actividades a los visitantes que quieran sentirse espías por un día: dentro del museo se recrea un escenario (el ficticio país Khandar) donde una agencia de la que el visitante es parte, recibe órdenes para desvelar algún misterio. Además, se hacen actividades por la ciudad (la real, Washington) donde el «espía» es ayudado por un GPS.

Para los menos osados, se organizan charlas con verdaderos espías e incluso con magos profesionales cuyas técnicas también han sido utilizadas en espionaje y actividades para toda la familia en las que los más pequeños también pueden jugar a ser espías

Fuente: www.abc.es