Los 4 genios que se hicieron millonarios de un modo inesperado

1. Alex Tew

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Una década atrás, este estudiante inglés de 21 años que buscaba financiamiento para sus estudios universitarios en gerencia creó The Million Dollar Homepage, una página que ofrecía píxeles –puntos en la imagen– en venta.

La idea era atraer a compañías interesadas en colocar publicidad, a cuyos sitios se podía acceder haciendo clic en los puntos adquiridos. El costo era USD 1 por píxel y la compra mínima era un paquete de 100.

La página alcanzó popularidad casi instantáneamente. Cuatro meses y medio después de su lanzamiento, Tew subastó los últimos píxeles en eBay. El sitio sigue existiendo. Sin embargo, una investigación de 2014 de Quartz encontró que el 20% de los vínculos estaban rotos. Algo que puede verificarse si se accede a la página actualmente.

Mientras tanto, Tew creó un sitio web y una app sobre relajación y mejoramiento personal con el nombre “Calm”, sobre lo cual tuitea con regularidad.

2. Chris Clark

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En 2008, este dueño de una compañía de software llegó a los titulares de la prensa por la increíble suma que obtuvo por la venta de un sitio web. Chris Clark pagó USD 20 por el dominiopizza.com en 1994, cuando internet estaba en pañales. Catorce años después, decidió subastarlo. Y para su propia sorpresa, obtuvo la suma de USD 2,6 millones.

“Cuando vimos la oferta final, iba más allá de cualquier expectativa”, contó a un diario de Baltimore, EEUU. Lo único que lamenta es no haber comprado más dominios en los años 90.

De acuerdo con su perfil en LinkedIn, actualmente es vicepresidente de tecnología de Score, una ONG dedicada al crecimiento de la pequeña empresa.

3. Ken Ahroni

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En una cena de Acción de Gracias en 1999, tuvo la idea que haría su fortuna. Tenía que ver conel hueso de la suerte del pollo o del pavo, ese en forma de V que dos personas toman, una por cada punta, para pedir un deseo antes de partirlo.

Ahroni había visto lo frustrante que resultaba para muchos el que hecho de que hay uno solo de esos huesos de la suerte en toda el ave, lo que significa que sólo dos de los comensales pueden participar en la tradición. “¿Por qué cuando hay una abundancia de comida, solo hay un huesito solitario?”, afirmó en su página web.

Así nació Lucky Break Wishbone Corp., dedicada a crear versiones de plástico que pueden distribuirse a todos. Aunque la compañía no tardó en alcanzar el millón de dólares, pronto se vio envuelta en una serie de demandas legales por derecho de autor.

En 2010 un tribunal estadounidense le otorgó USD 1,7 millones en daños en un caso contra una famosa tienda por departamentos. Aunque da la impresión de no haber sido actualizada en años,la página sigue activa. De hecho, según la cadena británica BBC, Ahroni dijo vía email que “el negocio sigue creciendo”, aunque no invierte tiempo o dinero en promoverlo después del caso Sears.

4. Gary Dahl

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Era un ejecutivo del mundo de la publicidad de California cuando tuvo la lucrativa idea de convertir una conversación con unos amigos en los años 70 en un negocio. La charla versaba sobre lo difícil que era tener la mascota perfecta. Dahl dijo bromeando que él la tenía: era una piedra.

No pasó mucho tiempo antes de que Dahl estuviera vendiendo, con gran éxito, piedras como mascota, con una caja y un libro de instrucciones incluidos. Las “pet rocks” fueron furor entre 1975 y 1976, con más de 1,5 millones vendidas a razón de casi USD 4 cada una. Pero pasada la moda, prácticamente se desvanecieron.

Según declaraciones aparecidas en el Milwaukee Journal en 1988, el fenómeno tuvo una cara oscura: “A veces miro hacia atrás y me pregunto si mi vida hubiera sido mucho más simple si no lo hubiera hecho”, contó Dahl al periódico.

El publicista se había estado escondiendo por 13 años, evitando a los “locos” que lo perseguían para amenazarlo y demandarlo. Hoy hay una página con el nombre de petrock, que no especifica a quién pertenece y que ofrece en venta la “única mascota que no se te va a escapar”.

Dahl murió en 2015 a los 78 años.