llamada la Futura Generación zika

Pasarán al menos dos años antes de que los médicos sepan cuán extendido estarán en EE. UU. los defectos de nacimiento causados por el virus.

El gobierno de Estados Unidos se prepara para un potencial aumento de defectos congénitos en la población, que podrían extenderse mucho más allá de la microcefalia (cabeza extremadamente pequeña, como muestra la foto), un trastorno que a menudo se presenta en niños cuyas madres estaban infectadas con el virus durante el embarazo.

Funcionarios de salud pública de EE.UU. se están preparando para una ola de bebés con graves defectos de nacimiento relacionados con el zika. Las últimas cifras oficiales sugieren que 808 embarazadas en EE.UU. pueden haber sido infectadas con este virus. Sin embargo, los médicos también se aprontan para la posibilidad del surgimiento de anormalidades congénitas en otra población: los bebés nacidos de mujeres que no sabían que estaban infectadas. La preparación para esa potencial avalancha —tanto física como psicológicamente— aún es desalentadora.

“Habrá una extraordinaria demanda de atención de necesidades especiales”, dice Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID)  “Necesitas reunir una gran cantidad de estos servicios para hacer un seguimiento, diagnóstico y cuidado de estas cosas a medida que evolucionan”. Las familias que se enfrenten con graves defectos de nacimiento podrían necesitar toda una gama de servicios que incluyen terapia ocupacional, terapia física y otros tipos de asistencia médica.

El potencial aumento en los defectos de nacimiento podría extenderse mucho más allá de la microcefalia (una cabeza extremadamente pequeña), a menudo asociada a las madres que tienen la enfermedad durante el embarazo. Las mujeres pueden dar a luz a niños con pérdida total o parcial de la audición, pérdida de la visión, deformidades de las articulaciones o daño neurológico grave. Sin embargo, no todas estas condiciones serán evidentes inmediatamente luego del nacimiento. Pasarán por lo menos dos años antes de que los médicos puedan tener una idea real de la extensión del problema en EE.UU., dice Karin Nielsen-Saines, pediatra especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de California, Los Ángeles, que estudia el zika.

A finales del mes pasado, un equipo de investigadores del NIAID fue a Brasil y vio preocupantes defectos de nacimiento relacionados con el zika en recién nacidos. Los bebés eran incapaces de retener los alimentos, tenían dificultad para tragar y no habían podido alcanzar los primeros hitos del desarrollo infantil, dice Fauci. Actualmente no hay manera efectiva para estimar cuántos de estos problemas aparecerán en los bebés estadounidenses. “Es lo desconocido lo que me está molestando”, dice.

Sin embargo, el diagnóstico de una infección previa sigue siendo difícil, dice Karen Harris, obstetra de Gainesville (Florida) y que supervisa la coordinación del zika en su estado para el Congreso Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos. “Sabemos que la ventana de prueba puede ser de solo 12 semanas” después de la infección, dice Harris. “Así que no tenemos ninguna prueba que sea capaz de analizar hacia atrás a largo plazo y decir, ‘Ah, tenías zika!’”.

Esto es “absolutamente una limitación de la tecnología actual”, coincide el director de los CDC, Tom Frieden, quien agregó que no existe una prueba para la exposición más allá de ocho a 12 semanas. “Esta es una de las cosas que estamos tratando de financiar con los fondos que recién se aprobaron”, dice, refiriéndose a los fondos de emergencia contra el Zika aprobados por el Congreso el 28 de septiembre.

En Puerto Rico, la epidemia del zika eclipsó a la registrada en la parte continental de EE.UU. Desde 2015, las pruebas de laboratorio han confirmado la evidencia de exposición zika en 1.977 embarazadas en Puerto Rico, De acuerdo con cifras de los CDC, la tendencia del brote en Puerto Rico sugiere que al menos una de cada cuatro personas —incluyendo mujeres que quedan embarazadas— pueden infectarse con zika.

Contra este nefasto escenario, la semana pasada el Congreso de EE.UU. dio luz verde a un proyecto de financiación contra el zika de US$ 1.100 millones, que llegó después de meses de retraso. El fondo apoyará la investigación de una vacuna para el zika, un mejor diagnóstico y la respuesta de salud pública a la amenaza. Sin embargo, para los niños nacidos con anomalías vinculadas al zika en la generación actual, las respuestas cruciales sobre el virus y cómo detenerlo habrán llegado demasiado tarde.