Leyenda del boxeo Muhammad Ali muere a los 74 años

El ex campeón mundial peso pesado Muhammad Ali, cuya carrera pugilística repleta de récords, su elegante estilo sin igual y sus posturas controvertidas lo convirtieron en una de las figuras más reconocidas del siglo 20, murió el viernes a los 74 años.

El fallecimiento de Ali fue confirmado en un comunicado difundido el viernes por la noche por el portavoz de la familia, Bob Gunnell, un día después de que fuera admitido en un hospital del área de Phoenix por un problema respiratorio.

La causa de la muerte o el nombre del hospital donde falleció no fueron revelados de inmediato.

Ali había sufrido por mucho tiempo del síndrome de Parkinson, que le dificultaba hablar y convirtió al que fuera un atleta lleno de gracia en casi un prisionero en su propio cuerpo.

Aún así, la autoproclamación como “el más grande” en su juventud seguía siendo verdad hasta último momento para millones de personas alrededor del mundo que lo admiraban por su coraje dentro y fuera del ring.

“Una parte mía se apagó, la mejor parte”, escribió George Foreman, un ex boxeador peso pesado que fue uno de los más formidables oponentes de Ali en el ring, en la red social Twitter después de que se conociera la noticia.

El boxeador Roy Jones Jr., un ex campeón que creció durante el apogeo de Ali, también dijo en Twitter: “Mi corazón está profundamente entristecido pero también agradecido y aliviado de que el más grande ahora está descansando en el mejor lugar”.

Pocos podrían haber discutido su proeza deportiva en el pico de su carrera en la década de 1960. Con sus pies bailarines y sus puños rápidos, podía -como decía- flotar como una mariposa y picar como una abeja. Fue la primera persona en ganar el campeonato de peso pesado tres veces.

Pero Ali se convirtió en mucho más que un atleta colorido e interesante. Habló con audacia contra el racismo en la década de 1960 y también sobre la guerra de Vietnam.

Durante y después de su reinado en la categoría más importante del boxeo, Ali se reunió con muchísimos líderes políticos y era considerado la persona más famosa del mundo, incluso en los pueblos más remotos de cualquier continente.

El diagnóstico de Parkinson le llegó a Ali alrededor de tres años después de que se retirara del boxeo en 1981.

Su influencia se extendió mucho más allá del deporte. Debido a su negativa a transigir en sus opiniones y su oposición a las autoridades blancas, se convirtió en el portavoz no oficial de millones de hombres negros y oprimidos en todo el mundo.

En un ambiente en el que los atletas suelen luchar contra su falta de articulación, Ali era conocido como el labio de Louisville y le encantaba hablar, en particular sobre sí mismo.

“He descubierto que la gente humilde no llega muy lejos”, le dijo una vez a un periodista.

Sus burlas podían ser brutales. “Joe Frazier es tan feo que cuando llora, las lágrimas dan la vuelta y bajan por detrás de su cabeza”, dijo alguna vez. También apodó a Frazier “gorila”, aunque después se disculpó y dijo que todo había sido para promover la pelea.

Cuando una vez se le preguntó sobre cuál quisiera que fuera su legado, Ali sostuvo: “Me gustaría ser recordado como un hombre que ganó el título de peso pesado tres veces, que era divertido y que trataba a todo el mundo bien (…), que defendía sus creencias, que trató de unir a toda la humanidad con la fe y el amor”.

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La leyenda nació en Louisville, Kentucky, el 17 de enero de 1942 como Cassius Marcellus Clay Jr, un nombre que compartía con un abolicionista de la esclavitud del siglo 19. Después cambió su nombre al convertirse al Islam.

Al boxeador lo sobreviven su esposa, Lonnie Williams, que lo conocía desde que era una niña en Louisville, además de sus nueve hijos.

Fuente: Reuters