LA VIDA EN LA MUERTE

Todos en algún momento experimentaremos esta situación, lo vemos en familias desgarradas por una perdida violenta, vemos a otros como tras un periodo de enfermedad les reconforto el final del sufrimiento, vemos otros llorando al no nacido y a otros aun no nos ha sido el turno de sufrir en carne propia una perdida…. En alguna ocasión he compartido que ante una perdida siempre habrá una ganancia y Dios necesita ese espacio para bendecir tu vida aún más…es muy alentador esto…pero quiero dejar en tu corazón este día como debes evolucionar como doliente hacia una permanente tranquilidad y que tu vida se llene de gozo que quizá ni siquiera antes tenías ni habías experimentado.

En la muerte está la vida misma y Jesucristo nos ha dado ese regalo…un regalo del que no somos conscientes como tal.

Es vital que entiendas para selles en tu mente y corazón que la separación es temporal, que hay una promesa de vida y vida en abundancia en la muerte, que la muerte para nosotros no es destrucción sino un regalo al cual tenemos acceso por misericordia, por amor , por bondad del Padre….. somos parte del sueño de Dios y  Él tiene para nosotros un propósito perfecto y especial…y tú y yo debemos luchar día a día por alcanzarlo…si has tenido una perdida recuerda dos cosas: ese espacio de vacío es para que recibas  una bendición muy especial y después de esta vida está la verdadera vida….la muerte es el paso hacia lo más hermoso , que es su presencia…esa promesa se cumplirá y mis ojos verán a Cristo  mi Salvador cuando fijamente me vea en aquel día y me reciba con sus amorosos brazos abiertos.

Eclesiastés 7:1 Mejor es la buena fama que el buen ungüento; y mejor el día de la muerte que el día del nacimiento.

 

Romanos 14:7-9 Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí.14:8 Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. 14:9 Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.

 

Dra Claudia Cerrato