La guerra sucia de Donald Trump para vencer a Hillary Clinton

El candidato republicano empezó a disparar con munición gruesa contra su probable rival demócrata. La trata de corrupta y deshonesta, y la acusa de incitar los escándalos sexuales de su esposo

«En la historia de la política, el marido de Hillary Clinton abusó de más mujeres que cualquier otro hombre que conozcamos. Ella fue una facilitadora, y trató horriblemente a esas mujeres, recuerden eso. Algunas quedaron destruidas, no tanto por él como por la manera en la que ella las trató después», dijo Donald Trump durante un acto realizado el 7 de mayo en Spokane, Washington.

Así inauguró formalmente la campaña para derrotar a la ex primera dama, que es la virtual candidata demócrata por la ventaja casi irremontable que le saca a su rival interno, Bernie Sanders. El magnate tiene una certeza: no le conviene el debate político, porque en esa arena tiene mucho para perder frente a una dirigente más formada y experimentada que él.

«Para Trump es difícil debatir porque realmente no tiene opiniones firmes, es todo ego e ignorancia acerca de cualquier cosa que vaya más allá de su vida. Así que sólo dice eslóganes. No está guiado por ideas políticas. La mayoría de los votantes tampoco», explicó Kenneth D. Wald, profesor de ciencia política de la Universidad de Florida, en diálogo con Infobae.

Su estrategia es llevar la disputa al lodazal de la confrontación personal, el terreno que más le gusta. Las redes sociales son su plataforma preferida para dar esta batalla. En Twitter se refiere a Clinton como «Crooked Hillary», que se podría traducir como la deshonesta, la corrupta, y la ataca permanentemente a ella y a su esposo.

Pero el embate más fuerte fue un video publicado en Instagram. Empieza con audios de dos mujeres que denunciaron a Bill Clinton por abuso sexual, Juanita Broaddrick y Kathleen Willey, mientras de fondo se ve una imagen del ex presidente (1993 – 2001) fumando un habano. Luego se escucha una carcajada de Hillary y aparece una foto suya al lado de su esposo, también riendo. «¿Vamos a volver a esto?», se pregunta una placa al final.

«Trump tratará de ganar atacando personalmente a Hillary. Es lo que hizo en la campaña republicana —dijo Wald—. Va a arrojar lodo de forma indiscriminada sobre la conducta de Bill Clinton, Benghazi (en 2012 hubo un atentado en la embajada de Estados Unidos mientras Clinton era secretaria de Estado), y los emails. Intentará elevar su imagen negativa hasta el nivel de él para neutralizar sus propios defectos».

Si algo favorece a Trump es que el pasado del ex matrimonio presidencial está regado de polémicas. La denuncia de Broaddrick se remonta a 1978, cuando trabajaba para la campaña del entonces procurador general de Arkansas, que luchaba para llegar a la gobernación del Estado.Ella asegura que él la violó y que Hillary lo encubrió. Willey lo acusó de manosearla en la Casa Blanca. A ellas se suma Paula Jones, que lo denunció por acoso a mediados de los noventa.

a pareja siempre rechazó estas acusaciones y la Justicia nunca pudo probarlas, pero eso no fue suficiente para disipar el halo de sospecha de gran parte de la opinión pública. Lo que sí reconoció Bill Clinton fue su affaire con Monica Lewinsky, con quien mantuvo distintos encuentros sexuales en el Salón Oval, en un escándalo que recorrió el mundo.

«Trump está tratando de que la elección sea sobre el pasado y no sobre el futuro. Veremos si sus ataques personales y la movilización del enojo de los votantes son suficientes para ganar. Mi esperanza es que, al momento de la elección general, el electorado se enfoque en la visión que tiene cada candidato, y en quién puede mejorar su vida y la de la nación», sostuvo Jeffry Burnam, profesor del Departamento de Gobierno de la Universidad de Georgetown, consultado porInfobae.

Aún es incierto el efecto que tendrá la estrategia elegida por el ex presentador de «El aprendiz». Por ejemplo, Wald cree que difícilmente tenga resonancia por fuera de su base de apoyo, y que es poco probable que sirva para arrebatarle el electorado femenino a la postulante demócrata. Además hay que tener en cuenta que Trump ha sido caracterizado muchas veces como un misógino en estos meses.

Kristin Kanthak, profesora del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Pittsburgh, cree incluso que Hillary podría verse favorecida. «Cuando su marido era presidente, el escándalo de Monica Lewinsky incrementó su popularidad, quizás porque la hizo ver compasiva. No está claro si ocurriría lo mismo ahora, pero si yo tuviera que asesorar a un candidato que compita contra ella le diría que se mantenga al margen de ese tema. Por lo menos, es tan posible que la lastime como que la beneficie», explicó a Infobae.

La respuesta de Hillary

«Lo más probable es que lo ignore y que mande a otros a atacar. Ella intentará que la elección sea un referéndum para decidir quién es capaz de gobernar, y allí Trump no tiene nada que ofrecer. Aunque, curiosamente, esa parece ser la base de su atracción», dijo Wald.

Por el momento, la ex primera dama prefirió no contestar directamente. Sí hablaron integrantes de su equipo de campaña, como Nick Merrill, su secretario de prensa. «Trump está haciendo lo que mejor le sale —precisó—, atacar cuando se siente herido, y arrastrar al pueblo estadounidense al barro para su propia ganancia»

«Ignorarlo es la mejor estrategia —dijo Kanthak—. El desafío de Trump es incrementar su llegada a la gente que no va a sus mítines, pero votamos en noviembre. La campaña de Clinton apunta a correrse de su camino, mientras a él se le dificulta ampliar sus apoyos».

Burnam opinó de la misma manera. No le conviene responder a los ataques personales. «Hillary debería señalar lo peligroso que es y sus severos defectos en política exterior. Además ella tiene excelentes credenciales como ex secretaria de Estado. Lo mejor que puede hacer es resaltar sus ideas para la nación», concluyó.

Fuente: Infobae