Alejandro Giammattei nuevo presidente de Guatemala

Alejandro Giammattei ha jurado el cargo como el presidente de Guatemala, el noveno electo en las urnas desde el fin de las dictaduras militares en 1985. La ceremonia tuvo un retraso de cuatro horas, lo que provocó que algunas delegaciones extranjeras, como las de España y Japón, abandonaran la sesión.  El mandatario, que cumplirá 54 años en marzo, anunció que sus mejores esfuerzos estarán dirigidos a erradicar las que consideró como las «peores lacras» de Guatemala: la desnutrición infantil, la corrupción. Enfatizó de que buscará la recuperación de la institucionalidad en el país centroamericano.

Médico de profesión, Giammattei ofreció hacer del combate a la desnutrición crónica, que afecta a uno de cada dos niños, como una cruzada personal. “Es el gran fracaso de Guatemala”, subrayó. En cuanto al combate a la corrupción, anunció la pronta entrada en vigencia de la Comisión Presidencial Contra la Corrupción, con cero tolerancia para los exfuncionarios que sean encontrados culpables. “Es el segundo gran objetivo de mi gestión”, enfatizó para pedir asesoría y ayuda técnica a los países amigos. “[A los corruptos] se les acabó la fiesta”, dijo y anunció que se capturará a los responsables y se les obligará a devolver el dinero hurtado.

  • El nuevo presidente guatemalteco anunció que este miércoles presentará al Legislativo una iniciativa de ley para declarar «terroristas» a los pandilleros juveniles, una de sus promesas de campaña. De esta forma el Estado tendrá, según Giammattei, los instrumentos legales para su erradicación y pidió a los presidentes del triángulo norte de Centroamérica a unirse a su propuesta. También prometió que se legislará para brindar un respaldo sólido a la policía, para que sus agentes puedan enfrentar eficazmente a los criminales. El mandatario de Guatemala informó de nuevos programas de educación y empleo para eliminar la falta de oportunidades como la causa última que hace posible el surgimiento de estos grupos.

En el programa de Gobierno esbozado en su discurso, Alejandro Giammattei ofreció un esfuerzo serio por la dignificación de la mujer, los migrantes y hacer una lucha efectiva en pro de los pueblos originarios, para terminar con la discriminación.

Tarea cuesta arriba

Entre los retos que Giammattei enfrenta en el arranque de su gestión es la carencia de un plan de trabajo definido y la ausencia de un equipo de trabajo. “A horas de asumir el mando”, dice a EL PAÍS el sociólogo Héctor Rosada, “Giammattei ni siquiera tenía completo su Gabinete, para subrayar la ausencia de una política de Gobierno. Desconocemos su visión acerca de hacia dónde quiere llevar al país. Cómo y con qué recursos va a enmendar los errores del pasado”. En Guatemala, concluye, hablamos de la pobreza como uno de los grandes problemas de la población, “pero no se habla del empobrecimiento que no es más que una acción política que deja de lado a grandes sectores de la población, a quienes impide superar ese estado. Se generan así las condiciones políticas, sociales y económicas para mantener el statu quo. Ese es el problema de Guatemala”.

“Quiero creer que [Giammattei] tiene la voluntad política para enmendar la deriva errática en que se ha conducido a Guatemala en los últimos años”, comenta el procurador de los derechos humanos, Jordán Rodas. «La gestión de Jimmy Morales [expresidente de Guatemala] nos deja en el fondo del despeñadero y Giammattei está consciente de ello. Espero que, desde el primer momento, dé muestras claras de su disposición a dar un golpe de timón”, agrega.

Para el analista Manfredo Marroquín, de Transparencia Internacional, el panorama es poco alentador. “Muchos de los cuadros que integran el equipo de Giammattei son parte de la misma clase política tradicional. Rodearse de gente reciclada no da lugar a la esperanza”, considera y califica como preocupante que sean oficiales del Ejército, con gran protagonismo durante la guerra, quienes se ocupen de la seguridad ciudadana, algo que contradice los acuerdos de paz. El gran reto de Giammattei, concluye, “será desmantelar a las estructuras mafiosas que se han apoderado del Estado. Mientras esas estructuras que dan cobijo a las mafias permanezcan intactas, nada cambiará. De no haber un golpe de timón drástico, en 90 días el nuevo Gobierno enfrentará un clima de gran agitación social y de ingobernabilidad”.

Sin dejar de lado las evidentes dificultades, el jurista y excanciller Gabriel Orellana, quiere dejar abierta una ventana a la esperanza. “El nuevo Gobierno significa un respiro y un mensaje de optimismo. Una alternativa a la Administración de Jimmy Morales”. Comenta que, como todo Gobierno que arranca, lo hace con ideas frescas, pero reconoce que también el inconveniente de llegar con una serie de personajes cuestionados por la sociedad guatemalteca. Orellana señala que la primera gran tarea de la nueva Administración será recuperar la confianza de la ciudadanía en institucionalidad. “Hereda graves problemas en el respeto al Estado de derecho, inexistente en la Administración de Morales», concluye.

 

Fuente: Prensa Libre

Fujimori

Alberto Fujimori podrá ser juzgado por otra matanza cometida durante su mandato

El ex presidente peruano Alberto Fujimori podrá ser juzgado como presunto autor mediato (con dominio del hecho) del asesinato de seis personas en 1992 por el grupo militar encubierto Colina, después de que la Corte Suprema confirmó la anulación del derecho de gracia que se le otorgó en 2017.

El máximo tribunal ratificó este lunes una decisión de la Sala Penal Nacional que resolvió que “carece de efectos jurídicos” la resolución que firmó el ex presidente Pedro Pablo Kuczynski el 24 de diciembre de 2017 concediendo a Fujimori el derecho de gracia junto con el indulto, que también fue anulado por un juez peruano en 2018.

Según la resolución, publicada por la agencia oficial Andina, el tribunal declaró fundada la solicitud de no aplicación del derecho de gracia que pidió la parte civil e infundado el pedido de exclusión y archivo del proceso que formuló la defensa de Fujimori.

Derecho de gracia e indulto

Al confirmar la anulación de derecho de gracia, la Corte Suprema dejó sin efecto el impedimento para que Fujimori (1990-2000) pueda ser procesado por otros casos, tras los que en 2009 lo llevaron a ser condenado a 25 años de cárcel como “autor mediato” de dos matanzas cometidas por el grupo Colina.

Dispuso, en ese sentido, “la continuación del proceso” por el llamado caso Pativilca, un distrito de la provincia limeña de Barranca donde el grupo Colina secuestró, torturó y asesinó a seis personas el 29 de enero de 1992, lo que ha llevado al Ministerio Público a solicitar 25 años de cárcel para los acusados.

Al indultar a Fujimori, Kuczynski aseguró que su salud corría riesgo en prisión por tener, en ese momento, 80 años, y padecer de dolencias crónicas como hipertensión y problemas gastrointestinales, por lo que también buscó cerrar la posibilidad de que se la abra algún nuevo juicio con el derecho de gracia.

Una nueva derrota judicial

El pasado 21 de noviembre, la Segunda Sala Penal Para Procesos con Reos Libres del Poder Judicial ya había rechazado un recurso presentado por el abogado de Fujimori, César Nakasaki, contra los jueces que resolvieron y ratificaron la anulación del indulto otorgado al ex mandatario.

La decisión confirmó una resolución anterior que negó “de plano” un hábeas corpus presentado por Nakasaki, quien había pedido que se aparte del caso a todos los integrantes de la sala suprema que ratificó la anulación del indulto.

El tribunal recordó que este fue revisado en cumplimiento de un pedido de la Corte Interamericana de Derechos humanos, y que el resultado de ese proceso, que llevó a su anulación en octubre de 2018, fue “adecuado, razonable y óptimo”.

La estrategia de la defensa

Nakasaki ha señalado que no tiene mayores expectativas de que sus recursos reciban un pronunciamiento favorable, por lo que su intención es agotar todas las instancias judiciales para poder llegar hasta el Tribunal Constitucional (TC).

En esa instancia, el abogado espera lograr que se anule la resolución judicial “y que se restablezcan los efectos del indulto humanitario”, que en su momento generó gran polémica y manifestaciones ciudadanas en Perú.

En ese escenario, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) ordenó la revisión del indulto, aunque luego de que este fue anulado, Fujimori permaneció internado durante cien días en una clínica de Lima, hasta que en enero de 2019 volvió a prisión para terminar de cumplir su condena a 25 años de cárcel.

(Con información de EFE)

El Salvador seleccionado como sede del ISA World Surfing Games 2020

La International Surfing Association (ISA) se complace en anunciar que El Salvador ha sido seleccionado como sede del ISA World Surfing Games 2020, que se realizará del 9 al 17 de mayo.

Doce Clasificados Olímpicos (siete mujeres y cinco hombres) se determinarán, haciendo la edición 2020 un evento histórico.

Los doce surfistas que clasificarán a Tokio 2020 en El Salvador completarán el gran total de 20 hombres y 20 mujeres que competirán en el debut Olímpico del Surfing, uniéndose a atletas que han clasificado mediante el Campeonato 2019 del World Surf League (WSL CT), el ISA World Surfing Games 2019 y los Juegos Panamericanos Lima 2019.

La competencia, que utilizará un formato de doble podio, se realizará en dos olas: El Sunzal y La Bocana.

Ambas rompientes de clase mundial fueron utilizadas recientemente para ser sede de campeonatos internacionales, como el Surf City El Salvador ISA World SUP and Paddleboard Championship en las olas derechas de El Sunzal, y una fecha del ALAS Latin Tour en La Bocana, a menos de un kilómetro hacia este.

Ser sede del ISA World Surfing Games es el próximo paso de la estrategia “Surf City”, que durante los próximos cinco años estará promoviendo oportunidades de turismo en las hermosas playas del país.

Los mejores Equipos Nacionales de Surf estarán presentes en El Salvador. Los tres mejores surfistas de cada nación del WSL CT 2019 están nominados para representar a sus naciones, una invitación que debe ser aceptada para mantenerse elegible a Tokio 2020, de acuerdo a los Requisitos de Elegibilidad Olímpica de la ISA.

La edición 2019 del ISA World Surfing Games en Miyazaki, Japón, alcanzó récords de participación sin precedentes. 240 atletas de un nuevo récord de 55 naciones buscaron las Medallas de Oro y los cupos de Clasificación Olímpica.

Sofía Mulanovich de Perú ganó la Medalla de Oro de Mujeres, mientras que Italo Ferreira lideró al Equipo de Brasil al Oro con un fuerte desempeño que le dio la Medalla de Oro Individual en la División de Hombres.

Los cupos de Tokio 2020, los cuales son otorgados a nivel continental, fueron obtenidos provisionalmente por Shun Murakami (JPN), Ramzi Boukhiam (MAR), Billy Stairmand (NZL), y Frederico Morais (POR) en los Hombres y Shino Matsuda (JPN), Anat Lelior (ISR), Bianca Buitendag (RSA), y Ella Williams (NZL) para las Mujeres.

El Presidente de la ISA Fernando Aguerre dijo:

“Estamos muy satisfechos de continuar nuestra fuerte relación con el Presidente Nayib Bukele, la Ministra Morena Valdez y el gobierno de El Salvador para traer otro Campeonato Mundial ISA a su hermoso país. El ISA World Surfing Games traerá un nivel de atención global sin precedentes al país y a su casi inagotable recurso que son sus olas a lo largo del año.

Se cumplirán sueños olímpicos, creando un anticipado alto nivel de surfing de clase mundial, camaradería y emoción. La universalidad de nuestro deporte se demostrará bien con los surfistas de todos los continentes reuniéndose en paz para celebrar el espíritu Olímpico de nuestro deporte.

Esperamos crear impulso hacia Tokio 2020, demostrando los valores juveniles y de alto desempeño de nuestro deporte que contribuirán al gran éxito de los Juegos”. 

El Presidente de El Salvador, Nayib Bukele dijo:

“Estamos orgullosos de que nuestro país siempre será recordado y asociado con el reconocimiento histórico del surf como deporte Olímpico.

Damos la bienvenida a surfistas y turistas de alrededor del mundo. Este evento será la ventana que demostrará nuestras olas y destino de clase mundial: Surf City El Salvador. Nuestro país está abierto y listo para recibir nuevas ideas, retos e innovación.

Con Surf City El Salvador estamos demostrando, con acciones, que tenemos la voluntad política de crear una marca, un concepto y un destino de clase mundial.

Este evento clasificatorio Olímpico es un hecho histórico para Surf City El Salvador y estamos seguros que contribuirá a la consolidación de nuestro hermoso país como un destino primario para surfing.

Este es un campeonato histórico para el deporte. Es un honor recibir a los mejores surfistas del mundo y demostrar todas las cosas buenas que tenemos para ofrecer”.

Temor en Nicaragua, Ortega pretende quedarse en el poder sin elecciones

Bajo un disfraz inocente, el régimen de Daniel Ortega estaría a punto de emprender en Nicaragua una maniobra “peligrosísima” a criterio de los opositores. Este jueves, la junta directiva de la Asamblea Nacional activó un proceso de reformas parciales a la Constitución de la República para incluir cuatro nuevos héroes nacionales. Ese, consideran los opositores, es el pretexto; la intención de fondo es sortear en el 2021 unas elecciones que sabe que va a perder.

“Cuando se trata te reformas constitucionales, un agujerito se puede convertir en un gran portón para hacer cualquier cosa. Y como Ortega tiene el control del parlamento y los partido aliados, el puede hacer lo que quiera”, dice Mauricio Díaz, miembro del partido opositor Ciudadanos por la Libertad (CxL).

Según las leyes nicaragüenses, una reforma constitucional necesita discutirse en dos legislaturas de la Asamblea Nacional y ser aprobada por dos tercios de los diputados. El Frente Sandinista, el partido de Daniel Ortega, tiene 70 de los 92 diputados del parlamento.

La propuesta de abrir la Constitución para sus reformas se produce solo 18 días antes de que termine la presente legislatura, de tal forma al concluir esta legislatura el 15 de diciembre, y comenzar la siguiente, el próximo 9 de enero, en dos meses podrían estar aprobadas las reformas constitucionales que Daniel Ortega se proponga con esa gran mayoría que tiene en el parlamento.

Mauricio Díaz considera que estamos en víspera de “una gran sorpresa”. En los próximos días Ortega podría estar abriendo sus cartas. “Se ha mencionado la idea de cambiar la naturaleza del sistema político de Nicaragua para evitar unas elecciones que a todas luces las va a perder. ¿Cómo podría hacerlo? Con la complicidad de los partido aliados en la Asamblea Nacional se han venido acomodando a estos intereses”, dice.

“Quieren hacer una Constituyente y eventualmente crear otra figura”, explica. “En vez de la Presidencia de la República nombrar un Primer Ministro, buscando como garantizar la continuidad de la familia, que es lo más ridículo del mundo, como si esto fuese una monarquía”.

El analista político Eliseo Núñez no cree que esta propuesta de reformas sirvan a Ortega para eludir las elecciones. “En la parte técnica de las reformas constitucionales solo se puede reformar lo que se propone, no más allá de eso. El proyecto de reforma tiene que versar al inicio sobre lo que se va a reformar al final. Puede variar el texto pero no se puede adicionar un artículo”, dice.

Sin embargo, coincide con Díaz en que en ninguno de los cálculos de Ortega está dar elecciones completamente libres, sobre todo después de la intempestiva salida del poder del boliviano Evo Morales. “Daniel Ortega está convencido que si da elecciones libres no va a poder ganarlas. Tiene que construir un proceso electoral en que él pueda controlar eso. Una vez que pasa lo de Evo (Morales) se da cuenta que el proceso electoral que controla, con el que puede hacer fraude, le puede dar como resultado un levantamiento popular que lo saque del poder”, señala Núñez

 Ortega está convencido que si da elecciones libres no va a poder ganarlas. Tiene que construir un proceso electoral en que pueda controlar eso

Lo que sucedió en Bolivia es un hecho que provoca angustia entre los sandinistas. “Ortega ha prometido a su base dos cosas: uno, que las elecciones serán recién en 2021; y dos, que en 2021 gana las elecciones de cualquier forma”, explica Núñez. Ese es un mensaje, dice, para la gente que ha delinquido bajo las órdenes de Daniel Ortega y Rosario Murillo. “Él está manteniendo lealtades a base de vender impunidad permanente. Si alguien es policía represor, un funcionario que robó, un funcionario que puede ser acusado de crímenes de lesa humanidad, lo que le interesa es que Ortega se mantenga en el poder más allá del 2021”.

En varias ocasiones Ortega ha manifestado su simpatía por el modelo político cubano, donde existe un solo partido y los ciudadanos eligen sus autoridades entre los candidatos que ese partido designa. También habló con insistencia, antes de volver al poder, de la posibilidad de establecer en Nicaragua un régimen parlamentario. Lo dijo en su discurso del 24 aniversario de la revolución sandinista, en 2003, cuando era oposición, y lo volvió a repetir en 2009 cuando ya estaba en el gobierno.

 Ortega ha manifestado su simpatía por el modelo político cubano, donde existe un solo partido

Recientemente, con la renuncia de Evo Morales a la presidencia en Bolivia, atacó a la “vía electoral” como método de escoger gobiernos. “Hemos apostado a la vía electoral, pero lo de Bolivia es una prueba de fuego para que se pueda sostener la mínima confianza en la vía electoral, de lo contrario los pueblos se sentirán con todo el derecho de tomar las armas para buscar el poder por la vía revolucionaria”, dijo Ortega en la clausura de la reunión extraordinaria del Consejo Político de la Alianza Bolivariana (ALBA), que sesionó en Managua, el 14 de noviembre pasado.

Yo veo que no quiere correr ningún riesgo”, dice Díaz. “Se siente cómodo controlándonos militarmente, teniendo el control de las calles y carreteras del país, la arbitrariedad en el ejercicio de una policía que ya perdió toda legitimidad, pero le está funcionando. Está apostando a mantener el país así, no está pensando en abrir las válvulas de descompresión y permitir darle personería jurídica a nuevas agrupaciones. Más bien lo veo cómodo negociando, transado con sus partidos parlamentarios”.

“Mi miedo es que la comunidad internacional, hastiada de nosotros, los europeos, la OEA, los mismos norteamericanos, terminen aceptando aceptando cualquier locurita, cualquier barbaridad, que la representación legislativa de ese congreso saque, si es una solución que vaya a darle una salida a este atolladero en que estamos”, expone Mauricio Díaz.

El otro temor de Díaz es que, una vez presentado este paquete de reformas, la OEA caiga en la trampa de aceptar que el interlocutor único es el Estado de Nicaragua. “Y así el gobierno no tiene ni que aceptar la demanda de que se siente a negociar con la Alianza Cívica tal como quedó pedido en la 49 Asamblea General de Medellín, de la OEA”.

Díaz dice sentirse angustiado. “Vamos camino a otro baño de sangre. Ortega está apostando a provocar una guerra civil”.

Para Eliseo Núñez, Daniel Ortega tiene varios atajos para mantenerse en el poder sin arriesgarse a perder las próximas elecciones. “La constituyente puede ser una opción que tenga prevista. Convocará una (asamblea) constituyente que le extienda el periodo. Ese sería el más obvio. El segundo, es crear un caos que le permita decir que no hay condiciones en el país para una elección. Para mí, lo que va a intentar es una constituyente o algo similar”.

Dice que la estrategia de Ortega es que “la comunidad internacional y la oposición jueguen contra hechos consumados. Yo ya hice una Constitución, yo ya hice una reforma que me extendió el período, entonces no están jugando contra algo que va a pasar sino contra algo que ya se hizo. Es el juego leninista, de dos pasos adelante un paso atrás”.

Fuente: Infobae

2010 y 2019: la década que fue del éxtasis al caos

El 4 de mayo de 2010 se realizó en Argentina, en la ciudad de Campana, una cumbre extraordinaria de la Unión de Naciones Suramericanas para elegir al ex presidente Néstor Kirchner como su primer secretario general. La Unasur, que se había formado dos años antes en Brasilia, entraba en su apogeo.

Si bien no se erigió con sesgos ideológicos —de hecho, Sebastián Piñera participó de la cita—, la organización se convirtió en un emblema del giro a la izquierda en América Latina. Cristina Kirchner, Lula Da Silva, Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, José Mujica y Fernando Lugo —todos presentes en la cumbre— soñaban con dejar plasmada su visión de la “unidad latinoamericana”.

Casi todos venían de ganar elecciones por amplio margen y las economías de sus países crecían a niveles históricos. Un nuevo orden regional parecía gestarse. Sin embargo, estaba ocurriendo exactamente lo contrario. Ese ciclo económico y político empezaba a concluir.

Poco tiene que ver la América Latina de diciembre de 2019 con la de mayo de 2010. La bonanza económica y la estabilidad política se esfumaron. La mayoría de los presidentes de izquierda fueron sucedidos por mandatarios de signo opuesto y regresaron tres fantasmas que habían quedado en el olvido: la intervención de las Fuerzas Armadas, las protestas callejeras caóticas y la caída de los gobiernos.

El último año con crecimiento a tasas chinas fue 2010, cuando el PIB de América Latina a precios constantes subió 6,3%, según datos de la Cepal. Entonces comenzó una desaceleración que no se detiene. En 2015 y en 2016 se registraron retracciones de 0,2% y 1%, y la expansión en 2017 y 2018 fue de apenas 1,2 y 1 por ciento. El PIB per cápita, que entre 2010 y 2014 avanzó un 7%, de 8.578 a 9.162 dólares, empezó a caer desde ese momento y terminó 2018 en 8.882 dólares.

El desempleo, que había bajado sostenidamente desde comienzos de siglo, volvió a subir. El promedio de América Latina había descendido de 7,1% a 6,4% entre 2010 y 2013, pero llegó a 7,2% en 2018. La pobreza media, que entre 2010 y 2014 bajó cuatro puntos porcentuales, de 31,6% a 27,8%, empezó a recorrer un camino alcista y alcanzó el 30% en 2018, también de acuerdo con la Cepal.

Durante casi 12 años las economías de la región se beneficiaron del crecimiento y del precio de las exportaciones de materias primas. Esto se vio reflejado en empleos, mejores salarios, más recaudación impositiva para los gobiernos y mayor inversión pública y reducción de la desigualdad a través de transferencias a los grupos más desprotegidos. En los últimos años, el estancamiento nos devolvió a la realidad. Pero en muchos países la ciudadanía, sobre todo de clase media, se había acostumbrado al crecimiento, y las expectativas no cumplidas los han llevado a desconfiar de las instituciones, de la política y de los políticos. Esto está afectando la valoración ciudadana de la democracia, del Congreso y de los partidos”, explicó Miguel Ángel Lopez Varas, profesor de ciencia política de la Universidad de Chile, consultado por Infobae.

En 2010, la aprobación presidencial promedio en la región era del 56%, según Latinobarómetro. A partir del año siguiente empezó a bajar y en 2018 terminó en 32 por ciento. Al mismo tiempo, se desplomó la confianza en los gobiernos. De 45% en 2010 pasó a 22% en 2018.

Más preocupante es lo que pasó con el apoyo hacia la democracia, que cayó de 61% en 2010 a 48% en 2018. En el mismo período, la indiferencia respecto de la primacía de un gobierno democrático o autoritario trepó de 16 a 28 por ciento. A la vez, la proporción de latinoamericanos satisfechos con el funcionamiento del sistema descendió de 44% a 24%, y la de insatisfechos creció de 52 a 71 por ciento.

“Esta insatisfacción refleja, entre otras cosas, que probablemente la redemocratización, la expansión de una ciudadanía consciente de sus derechos y el auge económico ampliaron el horizonte de lo posible para las y los latinoamericanos, algo que Daniel Lerner en su momento llamó la ‘revolución de las expectativas crecientes’. Según los teóricos de la privación relativa, en momentos de marcada modernización y auge, la ciudadanía desarrolla expectativas de que las condiciones de vida seguirán mejorando. Cuando la capacidad de los gobiernos de satisfacer estas expectativas se separa de la realidad, emerge una brecha intolerable, que eventualmente conduce a la conflictividad social e incluso a la violencia”, dijo a Infobae Rossana Castiglioni, profesora de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales.

El símbolo más potente de este cambio de época es que, a casi diez años de aquella cumbre de Campana, la Unasur quedó virtualmente extinta. Las crisis llevaron al poder a muchos presidentes opositores a los que la habían impulsado, que la veían demasiado alineada a las ideas políticas de sus antecesores.

Su fallida intervención como mediadora en el conflicto venezolano —impugnada por la cercanía del secretario general Ernesto Samper con el gobierno de Nicolás Maduro— fue el desencadenante. Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú suspendieron su participación en abril de 2018. Los primeros cinco anunciaron luego su salida definitiva y a ellos se sumó Ecuador en marzo de 2019.

La narrativa positiva de hace una década, de una América Latina fiablemente próspera y políticamente estable y democrática, era una ilusión óptica y una narrativa promocional, que ocultaba las debilidades subyacentes. Los desafíos actuales son serios, pero no se limitan a América Latina. Se enfrentan en Europa y en otros lugares, incluyendo a Estados Unidos”, sostuvo Abe Lowenthal, profesor emérito de relaciones internacionales de la Universidad del Sur de California, en diálogo con Infobae.

El colapso de las democracias iliberales

“Es extremadamente difícil hablar de América Latina en un sentido general. Para mí, estas transformaciones deben ser observadas de manera particular para cada país, ya sea Brasil, Argentina, Chile, Perú o Venezuela, porque hay diferencias visibles que deben ser tenidas en cuenta”, dijo a Infobae Cairo Junqueira, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Federal de Sergipe.

El vuelco más abrupto en esta década se produjo en las versiones más radicalizadas del giro a la izquierda. Los gobiernos que lideraron el proceso variaron en el grado de reforma del sistema económico, pero coincidieron en una visión plebiscitaria e iliberal de la democracia.

El caso emblemático es el de Venezuela. En 2012, el último año del ciclo que se abrió con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia en 1999, el PIB per cápita venezolano llegó a 8.976 dólares, muy cerca del techo de 2008 (9.067), y el líder de la revolución bolivariana volvió a ser reelecto, con el 55% de los votos. Pero el 5 de marzo de 2013, con su muerte, comenzó el colapso.

Las instituciones democráticas, que ya habían sido severamente erosionadas durante los gobiernos de Chávez —que eliminó el límite a la reelección y colonizó al Tribunal Supremo de Justicia, entre muchas otras cosas—, terminaron de implosionar bajo el mando de Nicolás Maduro. Parte de la oposición apostó a una salida anticipada convocando a masivas protestas que fueron brutalmente reprimidas y decenas de dirigentes políticos fueron encarcelados.

Entre 2017 y 2018, el Gobierno anuló al Poder Legislativo —controlado por el antichavismo desde 2016— y convocó a elecciones presidenciales sin permitir la participación de los principales partidos y dirigentes opositores. Eso llevó a que Maduro dejara de ser reconocido por casi 60 países y que se abriera un conflicto de poder sin salida a la vista por la decisión de la Asamblea Nacional de desconocer su mandato y nombrar a Juan Guaidó como presidente encargado.

En el ínterin, la economía se desplomó. El PIB per cápita bajó en 2018 a 4.274 dólares, menos de la mitad que en 2012, la hiperinflación superó el millón por ciento y más de cuatro millones de personas abandonaron el país, en el mayor éxodo conocido por el continente.

“Aunque las causas subyacentes de las dificultades de América Latina son en gran medida endógenas y los casos individuales son bastante diferentes, se pueden identificar algunos problemas compartidos —dijo Lowenthal—. Estos incluyen el debilitamiento de las instituciones políticas autónomas, la falta de inversión suficiente en infraestructura, educación y comunicaciones, y la tentación de seguir los llamados populistas para salir del declive económico, lo que a menudo conduce a la inflación. Los líderes políticos de muchos países se han visto tentados a prometer formas de avanzar que no pueden revertir la caída, pero la exacerban”.

El caso más parecido a Venezuela es el de Nicaragua, con la diferencia de que la economía no fue un factor tan disruptivo. Sí el desgaste de las instituciones políticas para reducir el pluralismo al mínimo.

Daniel Ortega, el máximo referente del Frente Sandinista, que había regresado al poder en 2006, ganó la reelección en 2011 con el 62 por ciento. Entonces reformó la Constitución para remover los límites a los mandatos presidenciales, avanzó sobre la Justicia y proscribió a los opositores más importantes para volver a ganar en 2016, con un 72% que ningún adversario consideró legítimo.

El 18 de abril de 2018 comenzó una ola de masivas protestas que paralizó al país. Más de 300 personas fueron asesinadas por las Fuerzas de Seguridad, que adoptaron los métodos de la dictadura Somocista para amedrentar a la población civil. Distintas rondas de diálogo entre gobierno y oposición fueron infructuosas por la falta de voluntad oficial de ceder realmente y la crisis permanece abierta.

Como en Nicaragua, tampoco hubo crisis económica en Bolivia, donde Evo Morales parecía invencible. En 2014 el PIB creció 5,5% —tras un alza de 6,8% en 2013— y el líder cocalero obtuvo la reelección con el 63% de los votos, casi 40 puntos más que el segundo, Samuel Doria Medina. Pero una sociedad civil que había acompañado en su mayoría el proceso político de Morales reaccionó cuando este quiso quedarse un nuevo período y rechazó la reforma constitucional propuesta en 2016.

Lo que pasó después es historia conocida. Un Tribunal Supremo de Justicia carente de autonomía lo habilitó a presentarse indefinidamente en un fallo insólito, según el cual los límites constitucionales violan los derechos humanos, y los comicios del 20 de octubre pasado terminaron en un escándalo por las múltiples irregularidades admitidas por el propio gobierno.

Una de las razones que permiten entender por qué Maduro y Ortega continúan en el poder y Morales no es el rol arbitral que recuperaron las Fuerzas Armadas en esta etapa, un fenómeno difícil de prever en 2010. Estas se plegaron en defensa de los dos primeros gobiernos sin importar el costo, pero empujaron al presidente boliviano a irse, sugiriéndole que renunciara cuando buena parte de la Policía se había sublevado.

“El factor político es esencial para entender la inestabilidad latinoamericana. Podríamos hablar del proceso de formación nacional de estos países, pero me quedo con que son naciones con una historia política problemática y democracias recientes, que han pasado por gobiernos dictatoriales. Además, no podemos olvidar el papel que tienen los sectores de la elite, lo que también explica los cambios repentinos que se han producido en los últimos años”, dijo Junqueira.

El que parecía tramitar institucionalmente el declive de la experiencia populista era Ecuador, aunque el cierre de 2019 deja varias dudas. Rafael Correa también lucía imbatible en 2013, cuando consiguió la reelección con el 57% de los votos. Pero su modelo económico empezó a experimentar problemas graves. El PIB creció solo 0,1% en 2015 y se contrajo 1,2% en 2016.

En ese contexto, más allá de algunas señales contradictorias, decidió respetar los plazos estipulados por la Constitución. Claro que su popularidad había caído y sus probabilidades de perder eran mayores a las de Chávez y Morales. De hecho, su delfín, Lenín Moreno, ganó en 2017 en segunda vuelta por apenas 51 a 49 por ciento.

Su sucesor se peleó muy rápidamente con él y adoptó un programa político y económico opuesto, lo que abrió una crisis de gobernabilidad en el país. Correa, con pedido de captura por un caso de corrupción, se exilió en Bélgica. Al mismo tiempo, Ecuador vivió entre septiembre y octubre semanas de una inestabilidad extrema por las masivas protestas contra las medidas de ajuste.

Crisis económica e incertidumbre política

Hay gobiernos que prácticamente han destruido las economías de sus países, pero otros han logrado mejores desempeños que el promedio. No parece haber una fórmula que asegure en nuestra región un crecimiento económico sostenido con estabilidad política y paz social. Pero es posible pensar que alguna combinación de políticas de bienestar social, por un lado, con el cuidado de ciertos equilibrios macroeconómicos, por otro, debería convertirse en política de Estado para reducir la volatilidad económica y la indignación social simultáneamente. Mientras tanto, se debe buscar un difícil equilibrio entre el fortalecimiento de los partidos establecidos y la apertura de espacios para la incorporación de visiones alternativas que no se sientan representadas en el sistema”, dijo a Infobae Daniel Buquet, profesor del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de la República.

En dos de los tres países más importantes de la región en términos de PIB no hubo un deterioro institucional comparable al del primer grupo. Lo que se produjo fue, después del mayor ciclo de crecimiento de sus historias, una profunda recesión, que no parece encontrar salida.

Cuando Lula da Silva dejó la presidencia de Brasil en diciembre de 2010, tenía una popularidad del 87%, un récord absoluto. Su historia personal de éxito lo convertía en la encarnación perfecta de un Brasil que soñaba con convertirse en una potencia mundial y que ese año había crecido un 7,5% en términos reales. Pero los cimientos económicos y políticos de ese proyecto eran mucho más endebles de lo que se creía.

En 2012, apenas dos años después de la asunción de Dilma Rousseff, comenzó una fase de estancamiento sin precedentes. En los siete años siguientes, la economía tuvo un crecimiento medio de apenas 0,1% y el PIB per cápita cayó al nivel en el que había terminado la década pasada. Sobre ese trasfondo de descontento creciente explotó la bomba del Lava Jato, que expuso la corrupción generalizada de la dirigencia brasileña.

La clase política, que hasta poco antes se peleaba por estar cerca de Lula y su círculo, trató de despegarse como fuera posible. El juicio político a Rousseff les pareció a muchos una buena salida, dado que era rechazada por la gran mayoría de la población. Si bien a varios legisladores les sirvió para desviar la atención sobre sus propias conductas, lo único que consiguió la destitución de Rousseff en agosto de 2016 fue agravar la crisis política.

A la montaña rusa brasileña le quedaban dos giros impensables en 2010: el arresto de Lula en abril de 2018 y el triunfo de Jair Bolsonaro en las elecciones de octubre de ese mismo año. Solo en un clima de profunda desafección y enojo podía convertirse en presidente una figura que hasta 2017 era tan marginal y tan extrema.

“Creo que el gran error de los gobiernos fue creer que el boom de las commodities iba a ser eterno y no prevenir para el futuro, mirando siempre en el corto plazo —dijo Lopez Varas—. No incentivaron el emprendimiento público privado, no diversificaron la matriz exportadora e hicieron promesas que no se pueden cumplir. Fallaron en no ser estrictos en el combate contra la corrupción y en mantener el Estado de derecho”.

El caso de Argentina es uno de los más paradójicos. Solo la economía venezolana padeció un castigo mayor. Sin embargo, logró mantenerse entre los más estables en términos políticos. El PIB argentino creció 10,1% en 2010 y 6% en 2011. Con esos números, no sorprende que Cristina Kirchner haya obtenido la reelección con el 54% de los votos y una diferencia de 38 puntos con el segundo, Hermes Binner.

Pero, como en Brasil, en los siguientes años se hizo evidente que no había un modelo de desarrollo sostenible. Entre 2011 y 2015 el PIB per cápita argentino a precios constantes cayó 2,5%, de 10.877 a 10.598 dólares.

El declive económico, combinado con el creciente rechazo a una forma de ejercer el poder considerada avasallante por parte importante de la sociedad, llevó al triunfo de Mauricio Macri en 2015. El nuevo gobierno cambió radicalmente el enfoque económico, pero la recesión se profundizó en vez de atenuarse. Entre 2015 y 2018, el producto por habitante cayó 4,6%, a 10.105 dólares, un nivel comparable al de una década atrás.

Argentina se convirtió así en el segundo país después de Chile que, tras haber girado para un lado volvió a girar en sentido contrario. En los comicios de octubre pasado, Alberto Fernández —secundado por Cristina Kirchner— se impuso a Macri por 48 a 40 por ciento.

“Se puede observar la convergencia de tres procesos diferentes. El primero es el estancamiento de las economías de la región y sus consecuentes problemas en materia de déficit fiscal, balanza de pagos y diversas modalidades de ajuste. El segundo es un proceso más global de desencantamiento con la política. El tercero es que la mayor parte de los países de la región completó el recorrido de un abanico ideológico a través de la alternancia entre opciones de izquierda y derecha. Esto es positivo, ya que remite a una profundización democrática. Pero también refleja un agotamiento de la capacidad del sistema para responder a las demandas de la ciudadanía. Las actuales protestas callejeras en varios países muestran que buena parte de la población ya no visualiza alternativas atractivas, en parte porque todas fracasaron”, sostuvo Buquet.

¿El fin de la estabilidad?

Fue en Chile donde se terminó de comprobar el alcance del cambio de época en América Latina. El estallido social que comenzó en octubre, en reacción a la suba del precio del metro, dio vuelta a uno de los países más estables de la región desde el retorno de las democracias.

Aunque se habían producido protestas callejeras importantes en los últimos años, protagonizadas por estudiantes secundarios y universitarios, nada es comparable a lo que pasó ahora. Primero, por lo masiva y diversa de la concurrencia a las movilizaciones. Segundo, por la violencia pocas veces vista de parte de ciertos grupos y de Carabineros. Que el Parlamento haya aprobado la convocatoria a un referéndum para reformar la Constitución de 1980 es un testimonio claro de lo incierto del periodo que se abrió.

“Si bien es probable que la insatisfacción ciudadana refleje en gran medida una creciente incapacidad de los gobiernos latinoamericanos para colmar las expectativas, debido a un contexto económico más adverso, existen otros factores —dijo Castiglioni—. Por un lado, a pesar de los avances en materia de reducción de la pobreza, la desigualdad de ingresos no se redujo con la misma celeridad. Esto trajo consigo el surgimiento de sectores de ingresos medios altamente precarizados, que muchas veces no son elegibles para beneficios sociales, y que acceden a bienes y servicios de baja calidad a través del mercado”.

Al igual que Chile, que sin caer en una crisis económica entró en una fase de desaceleración en 2014, que contribuyó a exacerbar los ánimos sociales, Perú cortó con la era de estabilidad que se había abierto tras el fin del fujimorato. La razón fue la polarización que sigue generando ese movimiento bajo el liderazgo de Keiko Fujimori y la imposibilidad de desarrollar un sistema de partidos sólido.

Su derrota por un puñado de votos en las elecciones de 2016 ante el impopular Pedro Pablo Kuczynski abrió una etapa de profunda incertidumbre, que terminó con la renuncia de este en 2018 y el cierre del Parlamento por parte de su sucesor, Martín Vizcarra, en septiembre de este año. A esa dinámica electoral se sumó la judicial, por las ramificaciones locales del Lava Jato, que envió a la cárcel a Keiko y a tres ex presidentes: Ollanta Humala, Alejandro Toledo y Kuczynski. La trama peruana incorporó además un ribete trágico con el suicidio de Alan García cuando iba a ser detenido.

Fuente: INFOBAE

Rosario Murillo desató su ira contra los ex guerrilleros

La vicepresidente de Nicaragua, Rosario Murillo, llamó “traidores” y “cobardes” este viernes a algunos de los ex guerrilleros sandinistas que hace 4 años liberaron de la cárcel a su esposo, el presidente Daniel Ortega, y que hoy no comparten su estilo de gobierno.

Murillo emitió su desprecio hacia los ex guerrilleros durante una alocución, en la que recordó que un día como hoy en 1974, los ex guerrilleros ejecutaron el operativo conocido como “asalto a la casa de Chema Castillo”, que sirvió para la liberación de Ortega.

“Son unos puchos (pocos) los traidores, los cobardes, los que se rindieron por menos de 30 monedas, los judas que por cinco bollos entregaron el alma al diablo, vendieron el alma al diablo”, expresó la primera dama.

Entre los ex guerrilleros que participaron en la operación que liberó a Ortega, y que con el tiempo tomaron distancia del presidente, están Carlos Brenes y Hugo Torres, este último, uno de los que dirigió la estrategia.

Brenes, un coronel en retiro de las Fuerzas Armadas de Nicaragua, y Torres, general de brigada en retiro, han expresado que el Gobierno de Ortega es “peor” que la dictadura de Anastasio Somoza Debayle, al que derrocaron en 1979, y han participado de forma activa en protestas antigubernamentales.

“A los que traicionan sólo les queda la vergüenza de haberle vendido el alma al demonio”, dijo Murillo, quien agregó que “Jesucristo nos enseñó a querer, a amar”.

El caso de Brenes fue notorio en 2018 porque Ortega, el hombre al que una vez sacó de la cárcel, lo mantuvo arrestado por más de diez meses, por rechazar su Gobierno.

Las diferencias de Murillo y Ortega contra sus antiguos libertadores se dan en el marco de una crisis sociopolítica que, desde abril de 2018, ha dejado cientos de presos, muertos y desaparecidos, miles de heridos y decenas de miles en el exilio.

Nicaragua no vivía una crisis similar desde los años 1980 a 1990, también con Ortega en la Presidencia. “Los caminos que emprendimos hace décadas ahí están, los vamos recorriendo, y vamos victoriosos”, advirtió Murillo.

Según la Comisión Interamericana de Derecho Humanos (CIDH), al menos 328 personas han muerto en el marco de la crisis, cuya violencia atribuye al Gobierno. Organizaciones humanitarias locales cuentan hasta 651 muertos. Ortega reconoce 200, y ha explicado que se defiende de un “golpe de Estado fallido”.

(Con información de EFE)

Donald Trump rechazará a los migrantes que pidan asilo en EEUU

El gobierno estadounidense inició gestiones este lunes para no aceptar más solicitudes de asilo de migrantes centroamericanos que llegan a la frontera mexicana, en un nuevo intento el ingreso irregular de extranjeros al país.

Según la nueva norma publicada en el Registro Federal, los solicitantes de asilo que pasan primero por otro país no podrán pedir asilo en la frontera sur estadounidense, a menos que hayan hecho la gestión en México sin éxito. También dispone excepciones para víctimas de tráfico de personas.

«Un extranjero que entre o intente entrar en EEUU a través de la frontera sur después de no haber solicitado protección en un tercer país fuera de sus países de ciudadanía, nacionalidad o de última residencia legal habitual que hubiese transitado en camino a EEUU no es apto para asilo», señaló la disposición.

La norma, que deberá entrar en vigencia el martes, se aplica incluso a niños que hayan cruzado la frontera solos.

«Esta medida reducirá dramáticamente el peso sobre nuestro sistema causado por los solicitantes de asilo que no buscan protección en el primer país disponible, los migrantes por razones económicas que carecen de miedo de persecución, y los traficantes y las organizaciones de crimen transnacional que se aprovechan del sistema«, indicó Kevin McAleenan, secretario interino del Departamento de Seguridad Nacional.

Se espera que la normativa, ya criticada por los sectores opositores y activistas de derechos migratorios, sea disputada en tribunales. En un comunicado, el Departamento de Justicia argumentó que la regla «utiliza la autoridad delegada por el Congreso en (…) la Ley de Migración para mejorar la integridad del proceso de asilo colocando más restricciones o limitaciones a la elegibilidad de los extranjeros que busquen asilo en Estados Unidos».

Fuente: Infobae

Un autobús explota en el centro de Estocolmo

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El autobús estaba vacío y solo el conductor ha tenido que ser hospitalizado con quemaduras, según medios locales.

Zinedine Zidane vuelve al Real Madrid

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El Real Madrid mira al pasado para encontrar su futuro.. Bajo la batuta del entrenador francés, el club logró una de las épocas de mayor esplendor de toda su historia, conquistando tres Ligas de Campeones consecutivas.

Su ya predecesor, Santiago Solari, ha atravesado un via crucis en las últimas semanas con la eliminación de la Copa y el más que probable adiós a la Liga con dos derrotas frente al Fútbol Club Barcelona y la debacle europea frente al Ajax, que remontó en el Santiago Bernabéu el 1-2 de la ida

Desde entonces se han venido sucediendo posibles sustitutos, como Antonio Conte, Clarence Seedorf o Jose Mourinho, que busca destino tras su nefasta gestión en el Manchester United.

La red de redes cumple 30 años

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Treinta años han pasado desde que la red de redes nació en estas instalaciones del CERN en el corazón de Europa. El físico británico Tim Berners-Lee quería que todos los científicos del planeta pudieran compartir la información desde sus computadoras. Su invento cambió el mundo, aunque ha tomado unos derroteros que considera muy peligrosos. François Flückiger trabajó con él en aquella época:

«Desde el principio, diseñó el sistema para que no se limitara en absoluto a las necesidades del CERN o al campo científico, sino que pudiera ser general. Desde el principio, inventó el nombre: World Wide Web no llegó dos años después, sino en los años 87-88. La dimensión global siempre estuvo presente», comenta Flückiger.

Hoy día la red se asocia a progreso, pero también a conceptos tan negativos como el ciberacoso, las noticias falas o la manipulación de las masas. De ello hemos hablado con Ben Segal, mentor de Berners Lee en el CERN:

«Soñábamos que sería un habilitador democrático, lo que hasta cierto punto ocurrió, pero no anticipamos hasta qué punto las fuerzas políticas podrían controlar Internet. Creo que la mayor aportación es que vivimos en una explosión exponencial de la tecnología y la sociedad necesita mantenerse al día con esto».

Tres décadas después, poco ha cambiado en las oficinas del CERN donde trabajo Berners Lee. Sin embargo, los contornos de su creación fueron moldeados por otros dejándola a merced de intereses espurios y peligrosos.