Hurtan más de 2,400 dólares a tarjetahabiente

En marzo del año pasado, Ricardo Calderón adquirió un préstamo bancario para diferentes usos personales, entre ellos apoyar a su madre, Teresa Leal, quien en esos días iba a solicitar visa americana.

Los hurtos continuaron aun habiendo desactivado la tarjeta de debido, un día después. Ahora, los afectados piden explicaciones más claras al banco que guardaba sus fondos

De ese préstamo, hecho en el Banco de América Central, a don Ricardo le quedaron 3,900 dólares. Ese fondo lo depósito en la cuenta que doña Teresa tiene activa en el banco Scotiabank, misma que utiliza para recibir su pensión de $190, los cuales recibe desde falleció su esposo en el año 2001.

De esos fondos depositados, la familia Calderón fue haciendo uso del dinero para diferentes motivos con retiros que iban entre los 100 o 150 dólares. Eso era lo común cada mes. Los Calderón estaban confiados en que su dinero estaba seguro en la cuenta bancaria, pero hasta antes del 11 de abril del presente año esta situación cambió.

Ese día el señor Calderón fue a realizar un retiro a un cajero de un supermercado ubicado en la colonia El Palmar, en Santa Ana. Ese día se dio cuenta que los fondos habían bajado de 2,700 a 800 dólares. Ese mismo día, al volver a consultar al cajero, el aparato le índico que se habían realizado otras transacciones que sumaban 264 dólares.

Esto obligó a don Ricardo a presentarse en la agencia bancaria de Scotiabank, ubicada en el centro de Santa Ana, buscando una respuesta por el faltante económico de la cuenta de doña Teresa. El personal del banco adujo que se habían hecho compras por internet desde el 25 de marzo del presente año hasta el 11 de abril del mismo.

En el detalle que le mostraron, no se especifica si los fondos fueron adquiridos en algún producto o servicio, solo se limitaron a decirle que fueron comprar realizadas por una página web con la tarjeta de débito. El banco no les garantizó la custodio de esos fondos, ya que en ningún momento les notificaron que se estaban realizando esa transacciones de forma constante, las cuales sobrepasaron las 150. Los montos debitados (descontados) oscilaban entre 1.05 y 21.34 dólares.

Ante la negativa de la entidad bancaria de dar explicaciones más específicas de cómo se efectuaron dichas compras, el señor Calderón ha llevado su caso hasta la Defensoría del Consumidor, donde ya se hizo una reunión entre un representante legal del banco, la parte mediadora y las personas afectadas.

“Busco que mi caso no se repita con otras personas que tienen sus fondos guardados en este banco, si es necesario llevaré esta situación a instancias como la Fiscalía y la Superintendencia del Sistema Financiero. Nosotros como familia afectada no reconocemos dichas transacciones”, expresó don Ricardo. Él reside junto a su familia en un cantón del municipio de Santa Ana. El dinero sustraído de la cuenta, también iba a ser utilizado para pagar los gastos de una graduación de una sobrina, quien está por salir de una universidad privada.

Nota investigada y redactada por Edwin Linares.