Gerson Martínez: Los que piden una CICISV tienen techo de vidrio

Gerson Martínez, ministro de Obras Públicas, destacó el protagonismo de la ciudadanía en la situación que vive Guatemala y su empoderamiento con “información verdadera” para hacer frente a la corrupción, pero señala que los impulsores de crear una instancia similar en El Salvador son los mismos que antes se opusieron a la transparencia.

El Ministro Martínez en una entrevista televisiva explicó que la red de corrupción en el vecino país “no solo es una red interna (gubernamental), más bien hay una serie de redes que van más allá de las instituciones”.

Añadió que la mayoría de los que levantan la voz en El Salvador para que se instale una Comisión Internacional contra la Impunidad, tipo CICIG, tienen el techo de vidrio por su pasado.

“En los gobiernos de ARENA se opusieron a una ley de transparencia, de corrupción, cercaron a la Sección de Probidad (de la Corte Suprema de Justicia) e incluso se negaron a informar de las cuentas bancarias del gabinete del expresidente Francisco Flores”, aseguró el funcionario.

Martínez considera que “es importante fortalecer la institucionalidad frente al poder, sea cual sea. Los gobiernos deben ser obedientes a la ciudadanía, no es el poder el que la controla sino al revés”.

Para Martínez, El Salvador vive una transición hacia la democracia, donde se hacen esfuerzos por construir institucionalidad democrática, siempre dirigida a proteger los intereses del ciudadano.

En ese sentido, indica que “para erradicar la corrupción, además de la controlaría ciudadana y de que esté informada, se requiere reformar procesos y sistemas. Y algo más duro: acabar con la vieja cultura, el viejo modo de hacer las cosas”.

El ministro de Obras Públicas, quién es además uno de los mejor evaluados, tanto en la gestión anterior como en este segundo gobierno de izquierda, invitó a que en este tema de la corrupción debe haber unidad de país.

“La nueva ley de probidad deberá tener castigos más severos, con mayores controles de la ciudadanía al poder, con más contralorías, una ley donde los delitos no prescriban y que cuente con una Fiscalía que tenga un poder anticorrupción mayor”, recomendó.

Martínez enfatizó y concluyó en que también hay que poner el acento en la relación entre corrupción y el lavado de dinero.

“Los corruptos, sin excepción, son lavadores, por lo que debe ponerse más atención a ese delito. Debe haber una persecución más allá de las fronteras, aplicar la ley de extinción de dominio (que el dinero del crimen se les quite y se recupere)”, afirmó el ministro.